Análisis Leyendas Pokémon Arceus: ¿La gran aventura Pokémon? (Switch)

Desde que Leyendas Pokémon Arceus se presentó hace casi un año sobrevuelan muchísimas dudas sobre el juego. La vuelta de Game Freak a la saga más de dos años después de Pokémon Espada y Escudo cambia prácticamente del todo la fórmula y lo que se puede esperar de la serie. El título que llegará a Nintendo Switch el 28 de enero es un RPG con varios mundos abiertos centrado en la exploración, en la captura de criaturas y en el descubrimiento, dejando de lado la estructura clásica de gimnasios y el objetivo de convertirnos en los mejores entrenadores de la región.

La justificación está en la ambientación. La aventura tiene lugar en Hisui, una región virgen inspirada en la era feudal japonesa que en el futuro se convertirá en Sinnoh, el mundo que exploramos en Pokémon Diamante y Perla. La historia, las conversaciones, las peticiones, los momentos y el mundo en sí mismo están plagados de leyendas, de referencias a los juegos de la cuarta generación y a la serie en general; dicho de otro modo, en un lore siempre presente pero nunca tan desarrollado como aquí.

Nuestro objetivo es completar la primera Pokédex, una enciclopedia de Pokémon, para conseguir divulgar entre las gentes de Hisui que Pikachu, Eevee y compañía no son criaturas a las que temer, sino compañeros, amigos, ayudantes, familia. Por lo tanto, de nuevo habrá que hacerse con todos. Pero olvidad todo lo que sabéis de Pokémon, al menos en lo que a mecánicas de juego se refiere: a Leyendas Pokémon Arceus se juega totalmente distinto.

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A continuación podéis ver nuestro análisis en vídeo, en el que os contamos qué nos ha parecido y podéis ver cómo luce el juego:

También podéis escuchar nuestra nota de voz, un audio de tres minutos en el que os contamos lo que nos ha parecido este nuevo Pokémon, que propone algo diferente dentro de la saga.

La captura de Pokémon: divertida y dinámica

En Hisui los Pokémon campan a sus anchas por los distintos ecosistemas de la región. Los hay que van en solitario, otros que se agrupan en manadas y algunos que descansan junto a otras especies más poderosas. La captura se realiza directamente: apuntamos con la Poké Ball, la lanzamos, y si tenemos suerte la criatura se quedará en el interior. Pero en la mayoría de los casos no es tan sencillo. Hay Pokémon que no reaccionan ante nuestra presencia y no tendremos problemas en lanzarle la Poké Ball en la cara. Pero también hay otros que huirán si nos detectan y muchos que nos atacarán si nos ven. Si entran en este estado de alerta las Poké Ball rebotan al lanzarlas, por lo que habrá que huir o entrar en combate.

Por ello son muy importantes las mecánicas de sigilo y de artesanía. Podemos avanzar hacia un Pokémon agachados, sin hacer ruido, y si lo pillamos de espaldas habrá más posibilidades de que la captura sea exitosa. También podemos escondernos en la hierba alta y esperar a que la criatura se acerque a nosotros. Pero a veces ninguna de las dos opciones servirá, pues los escenarios juegan con la verticalidad y los obstáculos para complicar las cosas. Ahí es donde entran los objetos y el sistema de fabricación: los ítems dan al juego profundidad, interés y reto.

Hisui está plagada de recursos con los que podemos fabricar desde Poké Ball, a cada cual más potente y optimizada para cierto tipo de Pokémon, hasta bolas de humo con las que ocultarnos, pasando por cebos de distinto sabor, bayas y objetos curativos, además de ítems para ralentizar, espantar o aturdir al objetivo, entre muchas otras cosas. Hay tantos objetos y tantas posibles mezclas que el sistema abruma durante las primeras horas. Además, la gestión del inventario (tenemos un zurrón ampliable y un baúl al que acceder desde distintos lugares) nos hace estar en menús más tiempo del que nos gustaría.

Todos estos sistemas son necesarios para evitar que la mecánica de captura sea repetitiva, pues es la base del juego por cómo funciona la Pokédex. No basta con atrapar a todo el bestiario, sino que es necesario estudiar a cada especie, ya que cada entrada es similar a la de Pokémon Snap. Para completar la página de un Pokémon hay que cumplir varios retos: atrapar cierta cantidad de la misma criatura, evolucionarlas, capturarlos por sorpresa, derrotarlos en batalla, verlos utilizar movimientos concretos, etc.

Un sistema de combate renovado y profundizado

En Hisui, salvo casos excepcionales, no hay entrenadores, por lo que la mayoría de los combates tienen lugar contra Pokémon salvajes. Como decíamos, habrá criaturas que nos atacarán al vernos o al escapar de la Poké Ball. Tenemos dos opciones: huir esquivando sus ataques o bajarle la vida para aumentar nuestras posibilidades de capturarlo. Además, también se dará la situación de que el Pokémon es muy poderoso para dejarse capturar con las Poké Ball que tenemos a nuestra disposición en ese momento, por lo que a veces el único medio para asegurarse la captura será el combate.

Para entrar en batalla basta con lanzar la Poké Ball de uno de nuestros Pokémon cerca del oponente. El enfrentamiento comienza directamente, sin transición de ningún tipo, e incluso podemos movernos libremente por el campo de batalla y huir si nos alejamos demasiado. El combate es el tradicional de la saga en su base: se desarrolla por turnos, contamos con seis criaturas en el equipo, sigue vigente la tabla de tipos y habrá que aprenderse el tipo de cada especie, tanto de las conocidas como de las formas regionales de Hisui y los nuevos Pokémon, que no son muchos, pero sí son interesantes.

Sin embargo, hay cambios que dinamizan el sistema de combate y lo hacen más profundo. La novedad más importante son los estilos. Al subir de nivel los Pokémon dominan los movimientos que hayan aprendido, lo que permite utilizarlos en estilo fuerte y estilo rápido. Durante la batalla vemos en pantalla el orden de los turnos como en Final Fantasy X. Al utilizar el estilo fuerte de un ataque aumenta su potencia, pero puede provocar que nuestro turno llegue más tarde. Al utilizar el estilo rápido, el ataque es más débil, pero puede provocar que tengamos varios turnos seguidos a continuación o más tarde.

El dominio de este sistema, que también pueden utilizar los Pokémon salvajes, es fundamental para las batallas más arduas, especialmente en aquellas en las que nuestro Pokémon combatirá hasta contra tres a la vez. Además, los estilos abren nuevas posibilidades, como utilizar el estilo rápido para hacer menos daño a la criatura que intentamos atrapar o apostarlo todo con el estilo fuerte cuando estamos entre la espada y la pared.

Esta novedad fundamental se complementa con una acertada disminución en la cantidad de movimientos disponibles, lo que consigue eliminar redundancias a la vez que hace el juego más accesible para los novatos; alteraciones en cómo funcionan los cambios de estado; un cambio para dinamizar cómo los Pokémon aprenden ataques y cómo se eligen los cuatro movimientos disponibles en todo momento; una forma simplificada y accesible de la potenciación de las estadísticas de las criaturas… En general, son cambios que van en pos de hacer más dinámico y ligero el combate, mucho menos importante aquí que en las entregas tradicionales de la saga, pero algunos de ellos serían bienvenidos en la novena generación de la serie.

A todo esto hay que sumar la presencia de los Pokémon alfa en los mundos abiertos. Se trata de versiones potenciadas de los Pokémon estándar: son más grandes, sus estadísticas son mejores y los movimientos que han aprendido suelen ser óptimos. Pero también son más difíciles de atrapar directamente y combatir contra ellos a igualdad de nivel es todo un reto. De hecho, funcionan de manera similar a los Guardianes de The Legend of Zelda: Breath of the Wild: se pueden vencer, pero hasta que no estemos varios niveles por encima de la zona en la que estamos lo más recomendable es salir por patas. Ya se volverá más tarde. Además, no son los únicos combates Pokémon distintos.

Una historia de leyenda: devolviendo la paz a los Pokémon señoriales

La historia de Leyendas Pokémon Arceus comienza cuando nos convertimos en los nuevos reclutas de la división de investigación del Equipo Galaxia, una nueva facción que lleva poco tiempo asentada en la tierra casi inhabitada que es Hisui. El objetivo es ganarnos la aprobación de ese grupo y de las gentes de Villa Jubileo ayudando al Profesor Lavender con la compleción de la Pokédex, pero las cosas no tardan en torcerse. Un extraño fenómeno está provocando que los Pokémon señoriales que protegen la región enloquezcan, y hay que ayudar a los clanes Diamante y Perla para evitar que causen grandes problemas.

Es una trama de colaboración, de conflictos por creencias y de superación que trata temas más maduros y profundos de lo que estamos habituados en la serie y que cuenta con varios personajes carismáticos (y otros tantos planos y arquetípicos). La historia y su desarrollo no es nada del otro mundo… A no ser que seas fan de Pokémon. Los acontecimientos que ocurren, los personajes que encuentras, las pequeñas narraciones paralelas; todo está sustentado en las leyendas de la saga y en referencias a la cuarta generación de Pokémon. Es un auténtico regalo para el seguidor de la serie y un punto de anclaje para quien lo fue.

También será a lo largo de la historia donde tendrán lugar la mayoría de combates contra otros entrenadores. Son pocos enfrentamientos, pero son interesantes por el reto que suponen y por los guiños constantes a los fans. Nos han gustado menos las batallas contra los Pokémon señoriales, como Kleavor, una nueva evolución de Scyther. Se trata de jefes finales con mecánicas de acción que tienen lugar en escenarios cerrados, donde debemos esquivar los distintos ataques del Pokémon en cada fase del enfrentamiento y lanzarle calmasferas hasta que quede aturdido, momento en el que podremos combatirlo de manera tradicional para reducir un poco su barra de vida, y volver al paso anterior. Aunque la idea no está mal ejecutada, no casa con el resto de la propuesta y se salva de ser repetitiva porque hay pocos combates así.

El mundo de Hisui: mundos abiertos que nos atraparán durante horas

A pesar de las bondades de la trama, la historia principal se afronta del mismo modo que en los juegos principales de la serie: como una buena excusa para lanzarnos a explorar su mundo y aprender las mecánicas de juego. Hisui no es un mundo abierto tradicional, pero la estructura del juego tampoco es tan rígida como la de un Monster Hunter. Villa Jubileo funciona como base de operaciones. Es el lugar en el que nos ofrecen las encomiendas (misiones principales) y la mayoría de las peticiones (misiones secundarias). Desde la ciudad viajamos a las varias regiones de Hisui, que son en esencia varios mundos abiertos que tienen un referente claro en su diseño: Zelda Breath of the Wild.

Las distintas regiones de Hisui son bastante amplias y cuentan con varios ecosistemas en su interior donde aparecen distintos Pokémon. Además, el sistema de climatología y el ciclo día/noche hacen variar las especies que aparecen en cada zona. Al viajar a una región aparecemos en el campamento base, donde podemos descansar para restaurar la vida de nuestros Pokémon, acceder al baúl, comprar objetos, volver a la villa, etc. Conforme exploramos cada zona y cumplimos peticiones se desbloquearán campamentos adicionales a los que podremos desplazarnos usando el viaje rápido.

Los distintos mundos abiertos se van haciendo más grandes e interesantes en distintas capas. Primero, con el propio descubrimiento de sus zonas mientras avanzamos en la trama principal. Después, con el desbloqueo de nuevas formas de movernos por el mundo: Wyrdeer nos permite recorrer los entornos a toda velocidad, Basculegion sirve para nadar, y con la forma regional de Braviery surcamos los cielos. Moverse por Hisui con estas monturas es placentero, rápido y divertido, aunque a veces nos encontramos con barreras invisibles, sobre todo en el cielo. La última capa de la percepción de ampliación del mundo llega cuando lo dominamos, cuando entendemos qué tipo de Pokémon salen en tal sitio, cuando aprendemos los recursos que hay aquí y allá; es decir, cuando nos movemos por Hisui como por el salón de nuestra casa.

Porque en Hisui, a pesar de que siempre esté a la vista el indicador de la misión que estemos siguiendo en ese momento, hay muchísimo por hacer. Los mundos abiertos no son tan apabullantes como el Hyrule de Breath of the Wild, pero tampoco tan al grano como los entornos de los últimos Monster Hunter. A pesar de tener el objetivo claro, por el camino nos entretendremos de mil maneras: atrapando a los Pokémon que nos encontremos en el trayecto, combatiendo, recolectando recursos lanzando a nuestras criaturas hacia ellos, golpeando árboles que se agitan, huyendo de Pokémon alfa, yendo hasta ese monte que parece albergar algo interesante, recogiendo paquetes perdidos de otros jugadores al estilo Death Stranding…

El mapa no está repleto de iconos, sino que somos nosotros los que colocamos los marcadores y las balizas. A pesar de la práctica ausencia de personajes y del estatismo de las criaturas (nos habría gustado verlas con distintos comportamientos a lo Pokémon Snap), los mundos abiertos, en conjunción con los sistemas de juego, logran el objetivo de ofrecer la sensación de ser un aventurero, de descubrimiento constante, y por momentos, de asombro.

Era fundamental que lo consiguiera, pues estaremos mucho tiempo en este Sinnoh feudal. La historia principal no es larga, pero el imperdible contenido de final de juego, las secundarias (algunas más interesantes y mejor ejecutadas que otras), un sistema similar al de los kolog pero menos pesado, y por supuesto, la compleción de la Pokédex, dan para varias decenas de horas de juego. Nos habría gustado que hubiera más contenido en línea más allá del intercambio de Pokémon, pero en lo jugable poca queja tenemos: han dado con un bucle jugable original, quizá no para todo el mundo, que nos ha mantenido enganchados y con deseos de que el título se amplíe en el futuro.

Un estilo artístico que no acaba de conjugar con la técnica

El estilo artístico de Leyendas Pokémon Arceus, con sus escenarios y fondos que parecen pintados con acuarelas difuminadas, está a medio camino de The Legend of Zelda: Skyward Sword y Breath of the Wild. Los Pokémon, con un montón de animaciones nuevas tanto dentro como fuera de la batalla, lucen genial. En Hisui, un lugar inhóspito a excepción de la presencia de Pokémon, vemos panorámicas realmente bellas… pero también escenarios muy feos. Esto se debe, principalmente, a los problemas técnicos.

No hablamos de problemas de fluidez: el juego funciona estable durante todo el rato. Pero hay situaciones donde no llega a la talla de sus referentes. En las cavernas oscuras, el silueteado del cell-shading se ve claramente. Las personas y los Pokémon que se ven en la lejanía se mueven a menos fotogramas, lo que queda directamente cutre. Y la distancia de dibujado, sobre todo al volar, nos ha recordado a cuando jugábamos hace una década a World of Warcraft con los gráficos al mínimo: la hierba, los árboles, las sombras, las texturas y los propios Pokémon aparecen a nuestro paso. La resolución en modo televisor es deficiente, sobre todo en los entornos, pero en modo portátil luce mucho más nítido.

Donde no tenemos queja alguna es en la música. De nuevo, y perdonad la mención constante, la referencia vuelve a ser la última aventura de Link. Las nuevas composiciones son melancólicas, pausadas, bellas; y se dejan notar cuando aparecen al explorar el mundo, habitualmente desprovisto de música de fondo, dejando espacio al sonido de la naturaleza y los gruñidos de los Pokémon. Los arreglos realizados a los temas clásicos son geniales y cierran la que nos atrevemos a definir como la mejor banda sonora de la saga. Sigue chocando, como en Pokémon Espada y Escudo, que no haya doblaje cuando los personajes, con expresiones faciales muy simples, mueven la boca, pero la traducción es tan brillante como nos tiene acostumbrados Nintendo.

Conclusiones

Leyendas Pokémon Arceus es la revolución en la saga que llevan años esperando tanto los seguidores como aquellos que se bajaron del barco hace varias generaciones. Es una forma distinta de entender Pokémon, un juego centrado en la colección de las criaturas, en la exploración y en poner en pantalla el lore que durante tantos años se ha construido a base de descripciones de la Pokédex y de comentarios de NPC. Su original sistema de captura, el renovado sistema de combate y sus mundos abiertos que nos atraparán durante decenas de horas lo hacen recomendable para cualquier jugador con Switch al que le llame la atención su particular aproximación al RPG de mundo abierto. Pero para cualquier fan de la serie que no sea demasiado conservador respecto a la fórmula tradicional es un auténtico imprescindible.

Da rabia que por los problemas técnicos siga sin percibirse como una gran superproducción como otros títulos de Nintendo que hemos visto en la consola híbrida, pero es un juego que hemos y nos ha abrazado, que ha materializado muchas de nuestras aspiraciones como seguidores de Pokémon y que ha reformulado una saga que llevaba muchos años mejorando, pero inmutable en su base. Ojalá Leyendas Pokémon se establezca como una serie paralela con lanzamientos recurrentes, y sobre todo, ojalá la próxima entrega principal aprenda un puñado de cosas de este. Porque Leyendas Pokémon Arceus es la gran aventura Pokémon.

Hemos realizado este análisis con un código que nos ha proporcionado Nintendo.